Las hermanas comenzaron este apostolado en Bánica, República Dominicana: tres días por semana, acompañan a niños y mamás haitianas con espacios de juego, merienda y aprendizaje.
Mientras una hermana prepara la merienda (avena, leche y galletitas) en una olla grande sobre el fuego, las demás organizan juegos y cantos de animación para los niños. Luego comparten la merienda y, después, les enseñan letras, números, colores y lo esencial, ya que al estar indocumentados no tienen acceso a la escuela.

Para muchos, es la primera vez que se sientan a una mesa (no tienen en sus casas), la primera vez que agarran un lápiz o que pueden hacer un dibujo. Las hermanas también organizan a las mamás para que, por turnos, ayuden y aprendan a preparar la merienda.
Además, visitan los lugares donde viven y las acompañan al hospital, porque si van solas, muchas veces no las quieren atender. En este momento, por la situación de deportaciones, han tenido que suspender este apostolado para no exponerlas; por eso, tratan de llegar hasta donde ellas viven y les llevan algunos alimentos.


Pedimos al Padre que sostenga esta misión y que Madre Camila interceda para que podamos seguir siendo, donde haga falta, refugio de esperanza.



