El sábado 18 de julio, un grupo de jóvenes realizó su consagración a San José, nuestro Santo Patrono. Fue el fruto de un camino de preparación en el que cada uno fue conociendo más de cerca al padre de Jesús y descubriendo cómo sus gestos y virtudes pueden iluminar la propia vida: la confianza en el Padre, la sencillez, el servicio y la fidelidad a su voluntad.
Cami Peralta fue una de las jóvenes que vivió este camino. Al principio no quería hacerlo; hoy agradece haber dicho que sí. Les compartimos su testimonio, con la alegría de ver cómo San José sigue mostrándose como padre de quienes se confían a él.
Cuando me llegó por primera vez la propuesta de consagrarme a San José, la verdad es que no quería. Nunca había sentido una conexión especial con él y, siendo sincera, tampoco sabía mucho sobre su vida. Por eso decidí decir que no.
Tiempo después me llegó una segunda invitación y, en un principio, volví a pensar lo mismo. Pero esta vez pasó algo distinto. Justo cuando me estaban invitando a hacer la consagración, estaba escuchando música y sentí, a través de una canción, como si Dios me estuviera volviendo a invitar. Y esta vez dije que sí.
El proceso de la consagración fue un poco duro la verdad, en cuanto que a algunas preguntas eran muy profundas y me llevaron a correrme bastante de la comodidad espiritual que estaba viviendo, pero también fue un proceso en el que, día a día, fui conociendo un poco más a San José. Empecé a entender que la invitación no era solamente conocer su historia, sino también mirar su forma de vivir y tratar de incorporar en mi propia vida algunos de sus gestos y virtudes.
La consagración me ayudó mucho a frenar un poco y mirar dónde estaba parada. A preguntarme qué cosas podía cambiar, cuáles podía potenciar, qué cosas tenía que dejar de lado y qué persona quería ser. Justo en ese momento venía atravesando muchas cuestiones personales y sentí que pude abandonarme y confiar completamente en la providencia de Dios.
Y creo que, sobre todo, fue un proceso que me ayudó a conocerme más a mí misma, pero desde una mirada distinta: desde la mirada de San José.
Hoy puedo decir que, aunque al principio no entendía por qué Dios me invitaba a consagrarme a San José, me alegra mucho haberle dicho que sí.
- Cami Peralta
Encomendamos a la protección de San José a cada joven que se consagró, para que los acompañe y fortalezca en este camino de fe. San José, muestra que eres nuestro padre.
