
La Hermana Rosario Sierra nos escribe una carta sobre la celebración de los 130 años del Colegio «San José» de Trinidad, en Uruguay, del pasado 30 de septiembre:
Fue motivo de recordar y agradecer, de volver a pasar por el corazón tantos rostros, tantos momentos, tantos nombres, tantas experiencias vividas y, en esa evocación, «sentir» que también soy parte de esa gran familia josefina es un regalo infinito que el señor me ha concedido.
Cada actividad preparada para celebrar ese día tuvo como finalidad principal: dar gracias. En la mañana, en un sencillo homenaje en el cementerio recordamos y agradecimos a tantas hermanas, docentes, alumnos, familias y bienhechores que ya no están físicamente entre nosotros, pero han contribuido al engrandecimiento del colegio. En la misa de acción de gracias destacamos el apoyo invalorable de los que continúan fortaleciendo esta obra, este sueño que materializó Madre Camila cuando, hace 130 años, llegó a este lugar y plantó la semillita de la fe que, año a año, ha continuado creciendo, adaptándose siempre a los cambios necesarios de cada época pero conservando siempre las raíces, conservando siempre sus ideales, con un corazón abierto y siempre dispuesto para recibir y acoger, para acompañar, para contener, para sostener a todo el que lo necesite. Yo, particularmente, di gracias por haber trabajado en este colegio como docente por casi 30 años y haber tenido la oportunidad de conocer quién fue Madre Camila y profundizar en el conocimiento de esta congregación fundada por ella.
Hoy, nuestro colegio, única institución educativa religiosa de nuestro departamento, sigue firme apoyando su obra en los tres pilares fundamentales que sostuvieron a nuestra fundadora: Fe, Esperanza y Caridad. Estos 130 años nos llenan de orgullo y de compromiso para que, por muchos años más, el querido colegio siga educando en valores a la luz del evangelio y siga sembrando esperanza y ayudando a muchas generaciones más a ser constructores de paz como lo soñó Madre Camila, bajo la protección amorosa de San José. ¡Que su legado sea la luz que ilumine siempre el progreso de nuestro colegio y las acciones de la familia josefina!






