Madagascar 1ª PARTE

Nuestra Obra Josefina en Madagascar

A poco tiempo de la Visita de nuestra Madre General a las comunidades Josefinas en Madagascar, recogemos su experiencia y compartimos con ustedes algo de la vida, el crecimiento y la riqueza de esta Misión de Madre Camila en tierras malgaches.

La intensa tarea misionera que hoy se desarrolla, es fruto de la entrega generosa de nuestras Hermanas quienes fueron acompañando, formando y amando al pueblo Malgache, del cual hoy, muchos son laicos comprometidos en nuestra Misión.

En estos últimos años, Dios Padre, en su bondad, nos está regalando Vocaciones nativas, jóvenes malgaches que desean entregar su vida a Jesús para seguirlo y servir como El.

La Misión cuenta con tres Comunidades Religiosas Misioneras:

  • Centro de Misión Madre Camila, en Antanetibé, distrito de Ambohitrimanjaka,
  • Casa San José, en Ambodivona, distrito de Ambohitrimanjaka.
  • Casa de Formación, Noviciado San José, en Bemalaza, distrito de Mahitsy, Antnanarivo.
  • Una cuarta obra ya está asomando y comienza a crecer, el Hogar – Escuela, en el distrito de Mahitsy.

 

Hoy presentamos:

Centro de Misión Madre Camila

Funciona desde los inicios de la Fundación en Madagascar. En esta Casa, forman la comunidad Madre Ana Cottet, (Delegada de la Obra en Madagascar) y las Hnas Junioras  Onja, Clarisse y Elinah. Es también el hogar de dos niñas, Sidonié y Naina que viven desde muy pequeñas junto a las Hnas. y de una anciana con discapacidad mental, recogida de la calle.

En esta Casa Madre Camila, también viven allí las jóvenes, que aspiran a la Vida Consagrada y comienzan a hacer su experiencia y convivencia Josefina junto a las Hnas. En la Casa viven también La Misión ofrece una amplia asistencia y formación integral, que se desarrolla a través de la promoción humana y la evangelización. A cada persona que se atiende y acoge, se le hace un camino de seguimiento, según sus necesidades e historias personales.

La delicada atención misionera es para:

  • Niños, más de 150 cada día, provenientes de la zona. Ellos asisten a las escuelas del entorno y permanecen, durante todo el día en el centro Misionero como en su casa, allí es donde comen, juegan, rezan, se vinculan como hermanos y amigos, todo es de todos y para todos.
  • Bebes desnutridos, los traen sus mismas mamás o bien sus hermanitos mayores. Llegan al Centro misionero en situaciones extremas, por las cuales es necesario dedicarse a ellos con mucha paciencia y amor; y tratar poco a poco de recuperarlos.
  • Ancianos y enfermos, que después de caminar horas y horas por los caminos polvorientos de las zonas rurales, llegan al Centro Misionero. Allí son atendidos con mucha dedicación por quienes tienen esta tarea, comprometiéndose con su seguimiento. Reciben víveres, asistencia espiritual, primeros auxilios, además del cariño y el sentirse familia estando junto a las Hnas. Varios de ellos, han vivido o aún viven en nuestra Casa, después de haber tenido un largo seguimiento de su situación y realidad.
  • Jóvenes, que por razones de estudios o para darles protección a causa de las realidades familiares que viven, se hace un acompañamiento personalizado. Algunos, reciben apoyo económico para que puedan seguir sus estudios.
  • Visita a Casas y Familias de poblaciones de mayor pobreza aún. Son familias y personas que se conocen a través de las misiones que se realizan cada mes, con los jóvenes misioneros josefinos, en los poblados de los alrededores. En estas visitas se atiende y cura también a los enfermos que se encuentran más abandonados.

En medio de lo cotidiano, el cuidado es fuerte e intenso. No se descuida jamás la formación religiosa para todos, la vida de oración, la preparación para los sacramentos, las celebraciones, el servicio y la mutua ayuda en cada momento vivido. En el Centro Misionero Madre Camila, todo se va viviendo en un ambiente de fraternidad, de familia, en alegría y serenidad y como dice nuestra Madre Fundadora: “sirviendo a la persona misma de Jesús en la persona de los pobres».